_ INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Durante mucho tiempo, la investigación económica se apoyó en herramientas estadísticas, modelos matemáticos y ciertos supuestos de estabilidad. Esa base permitió construir una comprensión valiosa del mundo económico, aunque muchas veces general y distante de las particularidades. Pero hoy, el contexto es otro.

_ LA ERA DE LA DIGITALIZACIÓN

La digitalización nos rodea y deja huellas constantes: búsquedas, interacciones, imágenes satelitales, sensores en tiempo real. Son datos más ricos, más diversos, con una velocidad y una profundidad que los métodos tradicionales no pueden abarcar por sí solos.

_DESAFÍOS Y RESPONSABILIDAD

Pero para que sea una aliada real, hay que asumir y resolver sus desafíos:

_ EL ROL DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Ahí es donde entra la inteligencia artificial. Nos permite ver patrones invisibles, procesar volúmenes inabarcables de información y detectar señales que se nos escaparían. Supera nuestras capacidades humanas y amplía nuestras posibilidades.

No siempre sabemos de dónde saca los datos.
Muchos métodos de IA operan como "cajas negras", lo que genera una opacidad y dificultad de verificación. A diferencia de los modelos tradicionales, es casi imposible para los desarrolladores o usuarios pedirle a la IA que explique en términos humanos cómo o qué ha aprendido. Esta ininteligibilidad socava la transparencia y la confianza en sus decisiones, haciéndolas difíciles de auditar y comprender.
A veces repite errores con voz autoritaria.
Los modelos de IA, al ser entrenados con grandes volúmenes de datos públicos y desorganizados, pueden reproducir y amplificar los prejuicios y sesgos inherentes en dichos datos. Esto puede llevar a la perpetuación de ideas convencionales o incluso erróneas, presentándolas con una falsa seguridad. Además, los algoritmos de plataformas de redes sociales pueden crear "cámaras de resonancia" personalizadas, fomentando la discordia y amplificando la información sesgada.
Y puede imponer consensos falsos, sin espacio para la disidencia.
Históricamente, las redes de información humanas han priorizado el orden social, incluso a expensas de la verdad. La IA, si no es gestionada con robustos mecanismos de autocorrección, podría amplificar esta tendencia. En un mercado de información no regulado, la IA puede priorizar el sensacionalismo y las falsedades sobre la verdad, imponiendo así consensos que carecen de una base real y que silencian las voces disidentes.

Superar estos límites implica construir sistemas más transparentes, promover diversidad en las fuentes y contrastar los resultados con juicio humano. Porque la IA es poderosa, pero solo será transformadora si la guiamos con responsabilidad.